Venezuela | 24 de septiembre de 2010
Fuente: Batallón de Ideas
El inicio de la campaña el pasado 25 de agosto dio una muestra contundente de las dos alternativas que tienen los venezolanos para este 26 de septiembre, pues mientras un grupo de diez personas, representantes de las candidaturas de la burguesía, realizaban el caos en el centro de la capital, el pueblo se movilizaba con alegría en todo el territorio nacional. Hecho del que partimos para realizar un análisis de las dos opciones que tiene el pueblo para la Asamblea Nacional, en lo que será la guerra de las ideas el próximo 26 de septiembre.
La opción fascista
Es de esperarse cualquier tipo de campaña sucia por parte de los sectores que representan la oligarquía, basta ver algunos nombres de sus candidatos, como Henry Ramos Allup, candidato al Parlamento Latinoamericano, quien fue parlamentario por 27 años, durante la IV República. Enrique Mendoza protagonista de la acción fascista en la que cerró VTV durante el golpe de estado de 2002. María Corina Machado, quien se reunió en varias ocasiones con el principal guerrerista de los EEUU, George W Bus. Ismael García, quien tiene tres periodos como diputado y pretende ser elegido por cuarta vez. Estos Dinosaurios de la política de la muerte de (AD, Copei, Primero Justicia, UNT, Podemos), entre otros, no pueden representar ninguna alternativa para la superación del capitalismo, menos para la construcción de una nueva sociedad justa y libre. Estos gérmenes del pasado representan la cultura de la muerte, del odio, del hambre, de la miseria humana. Ellos todos unidos significan una bomba como Iroshima y Nagasaki, ellos representan el 27 de febrero de 1989, el 11 de Abril, un Pinochet, un Videla, un Micheleti. Estos arrastran en su conciencia y en su práctica la más podredumbre de todas las concepciones del mundo: La del capitalismo.
Por ello asumieron el primer día de campaña electoral esa postura de pretender hacer una emboscada en la Asamblea Nacional, evidenciando ante la opinión pública su estrategia para recuperar sus privilegios; la cual no es otra que la violencia, pretendiendo imponerla a través de sus ideas y acciones, para atemorizar al pueblo haciéndolo dudar de su capacidad histórica de transformación, en un momento clave donde se decide la profundización de la revolución.
Por ello las portadas en sus periódicos con fotos de la morgue. Sus continuos mensajes de terror, desesperación, amargura y dolor, hecho que resume su campaña, sus acciones y sus pretensiones en una sola palabra, Fascismo, como el aplicado durante El Caracazo. El mismo que se desbordó el 11 y 12 de abril de 2002 durante el Golpe de Estado. El que dio resultado en Honduras y el mismo con el cual pretenden someter al pueblo si llegaran a cumplir su objetivo en la Asamblea Nacional. Ejemplos históricos suficientes para poder imaginar cómo será su accionar si logran colarse como diputados.
La opción revolucionaria
No sólo son nuestros objetivos futuros los que nos llaman a esta lucha del lado de los excluidos, son también esas décadas atrás que nos demuestran que vamos y apostamos al camino correcto. Muchos recordarán aquel sobrenombre de la Venezuela Saudita de los años 70, esa Venezuela que enriqueció a la gran parte de las principales corporaciones mundiales. Que dio lujo a las oligarquías. Formó grandes emporios económicos. Contribuyó enormemente al desarrollo de los EEUU y aun grupo de familias que siguen en Venezuela bien acomodadas viviendo de aquello negocios. Esa misma Venezuela que mostraba las peores cifras en cuanto a índices de desarrollo humano, de analfabetismo, de salud, trabajo, miseria, hambre, mortalidad infantil. Evidenciando una desigualdad que representaba nuestra peor ironía. La palabra exclusión parece sin significado, al ver la realidad que vivía el pueblo venezolano “en sus mejores días”.
El clientelismo, la adulación, la estafa, la trampa y la corrupción eran las principales fuentes de empleos. Un pueblo obligado a arrastrase para poder comer y enviar a sus niños a un colegio. Por si fuera poco, ya estaba montada la estrategia desde el viejo Congreso, para entregar por completo los recursos energéticos de Venezuela al imperialismo, ese antiguo congreso formado por diputados apátridas, como Allup, Ismael García, etcétera, quienes pretenden reelegirse con la falsa propaganda de hacer un nueva Asamblea Nacional. Hecho que sólo al verlos como candidatos ya irradia una terrible vergüenza. Esa historia de miseria, de humillación, de dolor, de agonía la superó la Revolución Bolivariana; y valla de qué forma.
Pero no sólo nuestros sueños futuros y los recuerdos pasados nos muestran que vamos por buen camino, ya que el presente es la prueba más fehaciente de que Venezuela cambió para siempre. La propia Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha comprobado la inclusión acelerada del pueblo venezolano a la educación. La cual en los últimos diez años ha incrementado sólo el número de estudiantes universitarios en más de un 300%, llevando la matricula nacional de 600 mil que habían en el año 98, a más de 2.5 millones en todo el país, para este año. De igual forma la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a través de su secretaria general, Ana Bárcena, confirmó el crecimiento acelerado de Venezuela, dando las siguientes cifras “la tasa de desempleo disminuyó de 11 a 7,4%, la tasa de pobreza (extrema) efectivamente fue de 25% al 8,5% hasta el 2007 (...) y la pobreza bajó de 51 a 28%”. Pero eso no es todo lo que ahora los venezolanos pueden palpar, es también la creación de miles de ambulatorios para la salud en todo el país, sólo en Caracas se pasó de 99 ambulatorios, que había en el año 1998 a 990 para el 2010. Sin duda vamos por buen camino.
Ahí están las dos alternativas, por un lado el pasado, la derecha, los hijos de Santander, de Páez, de Monroe, de Franco; de Mussolini. Quienes encarnan todos los valores del fascismo y la muerte y por eso están decididos a acabar con la esperanza, el socialismo. Y por el otro están los hijos de Bolívar, de Sucre, de Zamora, de Fabricio Ojeda .Es decir, nosotros, quienes llevamos en el alma y en los huesos la concepción emancipadora de la patria grande, que no es otra que un pueblo alcanzando su máxima felicidad posible, conscientes que la suerte de nuestra América no las jugamos también este 26 de septiembre.
Esas cifras asombrosas que se transforman en bienestar para el pueblo, son sólo posibles en el transito al Socialismo, así que no es una cuestión abstracta ni anticuada. No es un simple sueño rodeado de grandes utopías. Es una postura ante la vida, es palpar nuestros sueños, es llegar a comprender el rol que nos toca asumir en este mundo, es conciencia suprema por la cual se llega a comprender por qué luchamos, esa felicidad es el socialismo, por ello es indispensable su construcción definitiva. La cual pasa por dos elementos fundamentales: La base material (economía socialista) y la nueva conciencia, dos elementos que deben ir dando saltos de manera dialéctica, y la asamblea debe ser un factor que impulse estos dos elementos, allí la importancia de un poder legislativo revolucionario, para que promueva leyes que estén intrínsecamente vinculadas al momento histórico que estamos viviendo, a la realidad que nos muestra las cifras que llenan de felicidad al pueblo, y para ello deben estar nuestros candidatos, no los de la derecha entreguista, ladrona y fascista, sino en nuestros candidatos quienes deben dar muestra de humildad, formación, desprendimiento, amor por el pueblo y lealtad a Chávez y a la Revolución Bolivariana.
En ese sentido la consigna nuestra de: "EL PUEBLO PA’ LA ASAMBLEA" será coherente entre lo que se dice y lo que se hace. Por ello, no se trata solo de pulsar un botón el 26 de septiembre, se trata de continuar cambiando nuestras vidas, se trata de vivir de otra manera, de vivir con dignidad, de alcanzar esa máxima de Bolívar sobre la felicidad, de vivir en socialismo que no es otra cosa que vivir en igualdad. Todo eso, junto a los destinos de nuestra América y los pueblos del mundo se decide este 26 de septiembre, fecha de la gran batalla, ¡No podemos equivocarnos!
En fin, decía Roque Dalton: «Las leyes son para que las cumplan los pobres. Las leyes son hechas por los ricos, para poner un poco de orden a la explotación. Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia. Cuando los pobres hagan las leyes, ya no habrá ricos.» esa guerra se define el 26 de septiembre.
Categorías: Estudiantes - Venezuela
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